Entro en la casa y huele a él.
¡Joder, siento escalofríos!
Seguro duerme aquí o entra a hurtadillas. Le vamos a preparar una sorpresa.
Dejo las llaves en el cuenco al lado de la puerta y me sobresalto cuando me recibe el ama de llaves. Dejo las maletas en el salón y sé a ciencia cierta que ella se encargará de acomodar todo lo poco que traigo en ni habitación. Le indico que estoy cansada, que lo haga en la mañana y que no le diga a nadie que estoy en casa.
Salí de la habitación de Samuel dispue