—¡Vaya...! —se mofa Alessio y me besa la mejilla pasando frente a Claudio —. Veo que estás muy solicitada. ¿Qué hace él aquí?
Me encojo de hombros y camino hasta el minibar, me sirvo un gin tonic y sigo fumando tranquilamente. Me da exactamente igual que apresen a mi ex como que se maten entre ellos, no tengo preferencias. Mi intención es mantener a Samuel a salvo y pecar a gustito con mi ruso.
—Creo que ya sabes que puedo meterte a la cárcel por el resto de tu vida —ironiza Claudio —. Si yo fu