Las palabras habían quedado suspendidas en el aire, lo que Tristán me había confesado, me colocó sobre una cuerda floja. No sabía cómo funcionaba toda esta energía que, supuestamente, residía en mí, ni cómo activar un escudo de protección. Las ocasiones en las que me había logrado defender habían sido porque mi espíritu de supervivencia había salido a relucir, extrañamente con Tristán no me sentía amenazada. No tenía idea de si aquella paz que me transmitía era debido a que él era diferente al