—Pensé que estaba cayendo en la locura, incluso hoy tuve la oportunidad de ingerir una buena cantidad de ese infierno delirante, por el cual observaba a Estefanía abrazada a Arturo —Adrián sonrió con tristeza —. El demonio de los celos puede ser uno de los males más dolorosos, lo comprobé cuando en cada recoveco de mi mente llegaba su rostro sonriente. Sentía que ella se encontraba como si nada mientras yo me consumía con rapidez en el dolor más profundo. Después de un momento de agonía, Estefa