Muchos han atentado contra mi existencia sin éxito, los centinelas están clamando por ver mi cabeza rodar, deleitándose con la posibilidad de ver mi sangre oscura, derramarse. ¡Yo soy el último nacido del linaje maldito! El último Dios de una obra corrompida, enviado con el único propósito de desatar y esparcir mi maldición por la tierra, algo que inicialmente me negaba, pero que terminé por aceptar.
En mi mente sigue persistiendo un nombre y su dueño es a quien quiero erradicar de una