Capítulo 41 — Dulces conspiraciones
La mañana amaneció tibia, con un sol tímido que apenas se atrevía a filtrar sus rayos entre las cortinas de encaje de la residencia Derby. Virginia se despertó con un ánimo inusualmente alegre; tal vez fuera el recuerdo de su encuentro en el museo o la carta que había recibido de Charlotte la tarde anterior, confirmando su cita para reunirse en la famosa heladería del centro, donde todas las jóvenes de la temporada iban a probar los sabores más exquisitos de