Capítulo 17 — La velada musical
La tarde había caído sobre la casa de campo del conde, y en los pasillos se respiraba un aire distinto, de expectativa. El personal corría de un lado a otro, ultimando detalles, puliendo candelabros, disponiendo flores secas y ramas de invierno en jarrones altos, cuidando que todo se viera digno de un anfitrión de su posición. El conde Edward Herbert había decidido, después de muchos años de luto y silencio, abrir nuevamente las puertas de su salón para recibir i