Cloe cruzó los brazos, sintiendo el impacto de las palabras como una aguja bajo la piel. Sin embargo, forzó una sonrisa que no alcanzó a suavizar la tensión en su mandíbula.
—Lo que sale de tu boca es puro dolor —respondió ladeando ligeramente la cabeza—. Te duele saber que soy la luna suprema, ¿verdad? La reina de todo esto… y tu reina también.
Para subrayar su punto, Cloe movió el dedo en un círculo, como si señalara la jerarquía que ahora las separaba.
Liora soltó una risa nasal, despectiva