**Capítulo 37** El lobo y la testaruda.
Ethan negó con la cabeza, aunque algo en su expresión mostraba duda.
—Ferus escuchó su corazón dejar de latir. No hay manera de que pudiera resucitar. Esta mujer aquí es simplemente humana.
Más tarde, Cloe despertó, sumergida en una neblina de confusión. Su mente era un caos, y su cuerpo parecía flotar entre el sueño y la vigilia. La habitación estaba en penumbra, y un calor envolvente la rodeaba, calmándola y desorientándola a la vez.
Por un instante, pensó que seguía atrapada en un mal sueño