**Capítulo 36** Plata, sangre y un desmayo.
Horrorizada, Cloe observaba a Ethan mientras caminaba de un lado a otro de la habitación, dominando el espacio con una energía inquietante. Las venas negras serpenteaban por su piel como criaturas vivas, siendo este un espectáculo tan perturbador que no podía apartarlo de su mente.
Aunque el rostro de Ethan se contraía en una mueca de dolor evidente, ni un solo sonido escapaba de sus labios, lo que solo intensificaba la tensión en el ambiente.
—¿Cuál es tu problema? —espetó Cloe, tratando de de