**Capítulo 128** Que empiece la cacería.
Cloe lo miró, avergonzada.
—Creí que... Lo siento...
Noa asintió con cansancio, y ambos cayeron en un silencio cargado de resignación. La esperanza parecía desvanecerse como un susurro en la oscuridad. Sin embargo, un sonido metálico los alertó.
La puerta de la celda se abrió de golpe, resonando tanto que erizó la piel de los presentes.
Un vampiro apareció en el umbral, empujando con brusquedad a una niña extremadamente delgada. Sus harapos colgaban de su cuerpo como trapos viejos, apenas cub