70- El precio de la arrogancia.
Cuando menos se lo esperaban, dos guerreros al servicio de Ronald salieron de sus escondites como espectros hambrientos de sangre. Se lanzaron sobre Gregor con la precisión de asesinos entrenados, con espadas de plata listas para clavarlas en su espalda.
El tiempo pareció detenerse.
Pero Elyria, sin volverse siquiera, levantó una sola mano.
Mairen y Ronald apenas alcanzaron a seguir su movimiento cuando una ráfaga cegadora de poder divino descendió del cielo como una lanza hecha de furia cele