64- Domar el poder o perderlo todo.
Dentro de la barrera, Ethan no soltaba a Elyria. La mantenía aferrada a su cuerpo, como si aún fuera aquella pequeña niña que corría a buscar refugio en su abrazo. Su pecho vibraba con cada gruñido contenido, y, curiosamente, eso le arrancaba una sonrisa a Elyria.
—Ya te lo dije, papá —murmuró con dulzura, acariciando la barba incipiente de Ethan—. Ese alfa está herido. Le clavé mis garras con malicia. No creo que pueda levantarse en un buen rato... Y tú, como supremo, no puedes inmiscuirte en