63-Un lobo que agoniza.
El aura negra salió disparada del cuerpo de Kenna, envolviendo el lugar en un hedor a podredumbre.
El grito de Kenna fue inhumano, como un alarido que helaba la sangre, que hablaba de una tortura que no era solo física, sino espiritual.
Kenna cayó de rodillas, convulsionando, escupiendo bocanadas de sangre mientras su cuerpo se sacudía violentamente.
Gregor, desde el suelo, también sintió como si su alma hubiera sido desgarrada.
Aunque el dolor se atenuó, seguía desconectado de Ragnar, su lobo