10- Loba engreída.
Gregor soltó una carcajada seca, sin un rastro de humor. Al llegar a la cocina, divisó a su nana y, sin miramientos, empujó a Elyria hacia ella.
—Nana, encárgate de que esta humana no ande de floja. Vigila que no le sirva a su princesa. Si lo hace, avísame. La castigaré.
Dicho esto, se marchó sin voltear atrás. Elyria intentó seguirlo, pero dos lobas se interpusieron en su camino.
—Ya escuchaste al alfa —dijo una de ellas con una sonrisa ladina—. Debes empezar a trabajar.
—Lo sentimos —agregó l