Recuerdo que hace meses atrás pensaba erróneamente que en mi primer encuentro con Han Emris me luciría como toda una ninfómana experimentada, cosa la cual no soy, por supuesto.
Me imaginaba volviendo a exigir otra ronda más, aplicando trucos que solo he llegado a ver en películas, mera teoría que nunca lleve a la práctica.
Y cuando fue el momento de la verdad, tan sólo bastó una ronda para quedarme dormida.
Recuerdo que hable a medias con Han Emris, le decía que quería repetir una y otra vez, t