Viernes por la mañana, justo un día después de que Laura me pidió el excelente favor de que participe como testigo en el juicio de mi amada suegra.
Vaya que la vida da vueltas. ¿Cierto?
—Señorita Catherine. ¿A dónde llevo esto?
—A la camioneta, por favor, en cualquier momento vamos a salir.
Y a pesar de que tan solo pasó un día de ello, más de 24 horas para ser más concreta, la respuesta negativa sigue sin llegar a mi amiga.
Después de todo, dudo mucho de decirle que no.
En su momento solo me