El santuario no volvió a vibrar de inmediato.
Después de la última pulsación, el claro quedó envuelto en un silencio tan profundo que por un instante pensé que todo había terminado. Que la decisión ya estaba tomada, que el sistema antiguo había aceptado la nueva estructura y que, de alguna manera, el juicio había concluido.
Pero no fue así.
Lo supe en la forma en que el aire permanecía tenso.
En cómo las cuatro columnas seguían emitiendo una luz tenue, estable, pero… expectante.
Como si algo má