Durante los días siguientes, Umbra Lux funcionó con una eficiencia casi inquietante. Las rutas mixtas comenzaron a normalizarse. Las patrullas conjuntas operaban con precisión creciente. Las conversaciones ya no se interrumpían cuando alguien del “otro lado” se acercaba. En apariencia, el clan estaba aprendiendo a coexistir con su propia dualidad.
Pero la calma tenía una textura diferente.
No era paz.
Era contención.
El aire se sentía más denso al amanecer, cuando la bruma se aferraba a la base