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No fue esa noche.

Y eso, en sí mismo, fue la primera señal de que alguien más estaba calibrando los tiempos con la misma frialdad que yo.

Después de la reunión con los responsables de planificación, Umbra Lux no se tensó. No hubo corrillos abruptos, ni silencios incómodos cuando yo cruzaba un sendero, ni miradas que se desviaran con torpeza. El campamento siguió funcionando con una normalidad demasiado limpia, demasiado bien ejecutada.

Era la calma que aparece cuando un sistema cree haber enten
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