Dormí poco.
No por miedo.
Por exceso de cálculo.
Cuando una estructura empieza a moverse sin ruido, el cuerpo no descansa igual. Se mantiene en ese punto incómodo entre la vigilia y la anticipación, donde cualquier mínimo cambio de patrón parece una amenaza… o una oportunidad.
Al amanecer, Umbra Lux no estaba tenso.
Estaba activo.
Eso era distinto.
Lo confirmé apenas crucé la franja central del campamento. No había grupos cerrados ni gestos defensivos. Había desplazamientos útiles. Gente que sa