Mundo ficciónIniciar sesiónEl campamento no se detuvo cuando nos alejamos.
Eso fue lo primero que me llamó la atención.
Las conversaciones continuaron en voz baja, los movimientos siguieron su curso, los turnos de guardia se ajustaron sin que nadie tuviera que ordenar nada. Umbra Lux no estaba en calma, pero tampoco paralizado. Era una actividad tensa, vigilante, como un animal herido que aprende a moverse sin abrir más la herida.
Eso, supe, era nuevo.
Avanzamos hacia el límite norte sin prisa, pero sin desvíos. Ashen caminaba a mi lado con esa atención contenida que siempre aparecía cuando el peligro aún no tenía forma definida. No preguntó nada más. Ya había entendido qu







