Con el paso de los días, a medida que la calma empezaba a asentarse en la manada y las heridas visibles dejaban de sangrar, comenzaron a aparecer las irregularidades.
No fueron grandes fallas ni gestos evidentes. Fueron detalles. Pequeños desajustes en la rutina. Silencios donde antes había opiniones. Miradas que se desviaban con demasiada rapidez. Conversaciones que se interrumpían cuando alguien más se acercaba. Umbra Lux no estaba en paz; estaba contenido. Y la contención, lo supe entonces, s