Al día siguiente
La mañana estaba gris y húmeda por la lluvia de la madrugada. Ren se escabulló de su edificio temprano, antes de que los guardias notaran su ausencia. Camino rápido por el campus, casi corriendo hasta la cafetería. Apenas abrió la puerta, olió ese perfume embriagador que reconocería incluso con los ojos vendados.
—¿Huyendo de tus guardaespaldas otra vez? —preguntó Hyeon, sonriendo con ternura mientras se quitaba la chaqueta de cuero rojo oscuro.
No podía jugar sus acciones del