La primera vez juntos fue diferente a todo.
Ren sintió cada roce de la piel de Hyeon amplificado, cada caricia como fuego y hielo al mismo tiempo. Su cuerpo, recién transformado, respondía con un hambre feroz, no solo de sangre, sino de él.
—¡Ahhh!— gime cuando lo penêtr@
Sin lubricante, sin protección, toda la noche y hasta el siguiente día, desde el suelo de la cocina hasta el asiento del inodoro, desde la mesa del comedor hasta el dormitorio, desde el lavabo del baño hasta la ducha, desde el