La noticia recorrió el castillo como una vibración contenida:
La princesa Elena de Liria había llegado.
No como visita informal.
No.
Elena estaba allí. En el castillo. En persona. La protagonista.
Las doncellas corrían de un lado a otro, los sirvientes abrían las ventanas para dejar entrar la luz, los guardias ajustaban sus uniformes. Todo el reino parecía inhalar al mismo tiempo.
Lucía, desde la ventana de su habitación, sintió cómo algo dentro de ella se apretaba con fuerza.
Ahí estaba.
Avanz