—¿Q-qué?
Giró.
Y lo vio.
Un joven alto, apoyado contra un estante, con un libro entre los dedos largos y elegantes.
Cabello oscuro, ligeramente desordenado de forma natural; parecía hecho para caerle bien a la luz.
Ojos turquesa, tan intensos que parecían cortar el aire.
Rasgos afilados, simétricos, casi demasiado perfectos para un simple trabajador.
Llevaba ropa sencilla del castillo, sí…
pero había algo en su postura, en la forma tranquila en que respiraba… algo que gritaba nobleza.
Lucía no