Amara
—Hola— abro los ojos encontrándome con unos hermosos iris y un par de pupilas dilatadas. Las caricias en mi cara y la sonrisa de ese hombre me hacen sonreír— es hora de despertar reina mía, nos esperan.
—Aún es temprano, somos los reyes, pueden esperarnos un poco más— lo atraigo besándolo con la intención de hacerlo ceder.
—Somos los reyes Trina, debemos dar el ejemplo— me quejo cuando se aleja, mi enojo no dura mucho cuando me toma en brazos y camina a la ducha— hoy vendrá el rey de lo