–Rompi tu ropa– apenas susurra con una sonrisa.
–No me di cuenta– le sonrió de la misma manera, dejo un beso en su mejilla– debo irme a casa.
–Izel, aún no terminamos de hablar. Lo que sentí…
–Fue la emoción del momento.
–No quiero mentiras– el tono dulce pasa a uno amenazante, trago grueso porque se que estoy ocultando algo realmente importante. Solo de pensar en como reaccionó Julián y en como lo hara Casiel siento que caigo en un hoyo negro.
–Se sintiendo como en el paraíso, de verdad quiero