–¿Qué pasa?– camino hasta mi hermano.
–Estuviste muchas horas inconsciente. Tenías fiebre elevada a 56° debía protegerte de todo– mi corazón comienza a palpitar con fuerza cuando escucho gritos al otro lado de la puerta.
–¿Qué hiciste Julián?– soy la primera en ir hacia la puerta sabiendo perfectamente quién está detrás de ella. La abre antes de que yo pueda hacerlo.
–No puedes entrar hasta que se recupere– Julián intenta calmar al demonio que yace al otro lado, el fuego rodea nuestra casa.
–Es