Cora
–Te tengo– le quitó la venda al chico que está en el suelo quejándose del dolor. Miro de reojo a mi acompañante observándome aterrada, le estiro la mano y al ver que ella no me devuelve el gesto la tomo– te regalo esta– Dani rueda los ojos mientras acepta la venda.
–¿En serio tenías que hacerlo caer?
–Es divertido– seguimos nuestro camino, tengo quince vendas en mis manos y doce en la de ellas, las cuales todas las he conseguido yo– vamos, es un juego, ellos reciben ayuda del hechicero re