Amara
La brisa pera en mi rostros mientras veo a mi pequeño dormir plácidamente en mis brazos. Es un hermoso amanecer, es un hermoso día y solo deseo que las cosas marchen bien además de estar junto a las personas que más amo.
Aziel a mi lado acaricia mi cabello, no deja de observarme, podría jugar que su mirada me dice que si deja de hacerlo va a perderme. Yo no quiero perderlo.
–¿Ya hemos vivido esto?– le pregunto, apoyo mi cabeza en su hombro desnudo. Acaba de volver a su forma humana.
–No,