Ajustaron suero, revisaron vías y calibraron bombas de infusión. El internista parloteó con un tono profesional que trataba de poner luz en la emoción: había control, medidas, una ruta clínica clara. Cada indicación era un paso para sostener a la mujer que ahora respiraba de nuevo, a la madre del niño que latía en su vientre.
—Mantendremos vigilancia neurológica estrecha —dijo el internista—. Electroencefalograma en la mañana y luego cada 24 horas según evolución. Balance hídrico estricto, gl