El tercer día del heredero comenzó con un decreto inesperado:
“Toda enseñanza debe incluir ritmo, ternura y cucharones.”
Firmado por Lucía, sellado con una babita real y aprobado por el Ministerio del Pañal Poético.
—¡Se acabaron las clases sin tambor! —gritó Marquitos, mientras repartía maracas hechas con tapas de compota.
—¡Y los exámenes deben incluir al menos una décima! —añadió Lili, que ya bordaba uniformes escolares con frases como “Aprender es también bailar”.
El palacio se transf