El sol amaneció con ritmo de cuna. En el castillo de Gales, los pasillos aún olían a papilla diplomática y los tapices susurraban décimas tejidas durante la noche. Lucía, con Arepín dormido en su pecho, miró por la ventana y dijo:
—Hoy no viajamos. Hoy sembramos.
Jhonson, con el tambor ceremonial colgado al hombro, asintió. Marquitos, Lili y Sebastián ya estaban en el jardín, construyendo un columpio que cantaba nanas al balancearse.
La reina madre convocó a todos al Salón de los Ecos, una sala