Capítulo 85

La rutina de la cárcel había comenzado a borrar las horas.

Gabriela llevaba dos días encerrada en una celda que olía a humedad y resignación. Dos días en los que había aprendido a medir el tiempo por el ruido de los pasos en el pasillo y por la franja de luz que se colaba por la pequeña ventana enrejada. Dos días esperando un rostro que no llegó.

Había recibido visitas, sí.

Lucía, con los ojos rojos de rabia y determinación, jurándole que no iba a dejarla sola.

Jorge, serio, concentrado, prometiéndole que estaba moviendo todo lo necesario para sacarla de allí.

Adrián, inesperadamente constante, sentándose frente a ella con esa mezcla de culpa y necesidad que siempre lo había acompañado.

Incluso Francisco apareció cinco minutos, incómodo, murmurando algo que sonó a disculpa y a advertencia.

Pero Damián…

Damián no.

Gabriela había esperado verlo cruzar ese pasillo aunque fuera para gritarle, para exigirle una explicación, para mirarla con odio. Cualquier cosa habría sido mejor que el sil
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP