Los primeros en encontrarme son los hurones gigantes. Son tres y si bien no son horribles y grotescos como la gran mayoría, sí me sacan un susto de muerte.
—Hey —digo en tono alivianado—. Qué gusto, ando buscando a Arepo, su líder, ya saben el de…
Uno de los hurones se desgañita y se lanza hacia mí, apenas me da tiempo de cubrirme el rostro, pero entonces la criatura es lanzada hacia atrás. No muere, pero seguro el golpe le dolió.
—Lo reto a un duelo —me aclaro la garganta—. Vengo en representa