Me sigue impresionando que el corazón esté en condiciones decentes cuando todo esto tiene dos meses y medio. Tocarlo me provoca arcadas, pero finjo que todo está bien. Erenis extiende las manos mientras admira embelesada el corazón de Humberto, hay tal brillo en sus ojos que pareciera encontrar lo que más anhelaba en la vida.
—Los humanos siempre tan radiantes —yo no le veo un carajo a lo radiante—. Tan tiernos, tan coloridos, tan… Vivos.
Quisiera decirle que esa madre ya tiene más de dos meses