Si algo tengo seguro, es que no seré la primera en atacar, pues ellos son depredadores por naturaleza, sabrán esperarme, prefiero hacerlos perder la paciencia. Los segundos me parecen eternos, los veo girar a mi alrededor y sé que en cualquier momento voy a perder de vista a alguno. El de enfrente me gruñe y escucho al de atrás tomar impulso y saltar. Me giro a tiempo para lanzar una estocada que por poco le da en la pata, él no me hace ni un rasguño. El otro salta me rasguña el brazo. El dolor