Hay tres reglas muy importantes cuyo cumplimiento es de vital importancia para los monteros: No hay que titubear al momento de dar el golpe final, no hay que confiar en un místico y jamás dejes que un místico entre a tu casa. No es como que tu negativa les impida meterse por la fuerza, pero el dar permiso es dejarlos entrar no solo a tu casa si no a tu vida. Es ser vulnerable a sabiendas; es aceptar la destrucción.
Y es embriagadora la sensación de peligro que lo vuelve casi adictivo.
Arlen es