Por alguna extraña razón se me viene a la mente la imagen de Siena, su sonrisa agradable, aquella mirada avispada y su cabello brillante que le da aspecto de una guerrera curtida. Al ser desplazada por mí no se tiró a las drogas y al alcohol, fue incluso peor, se tiró a sus instintos y ocasionó mi muerte, además de que seguro soltó algo de información importante. Nadie tiene derecho a juzgarme, solo yo y mi yo me dice que corra con mi hermano.
Apenas me pongo en pie cuando la puerta se abre y J