Lo que me sorprende es que no vamos hacia un aula o alguna sala de entrenamiento, recorremos pasillos que parecen interminables hasta llegar a la parte de hasta arriba y salimos a una torre. El viento apenas sopla, el sol va saliendo casi tímido. Casi esperaría escuchar a las aves cantar o el sonido del agua correr. Pero no, aquí no hay animales o al menos no unos que haya visto. Mirar hacia abajo me daría vértigo, razón por la cual no pienso hacerlo a pesar de que Arlen se acerca los más posib