Llanto...
Siento como la onda expansiva nos lanza por las escaleras, Ben recibe el mayor impacto al intentar cubrirme con su cuerpo y yo estoy debajo de él.
El lugar está envuelto en llamas y escucho a todo el mundo gritar, pero Ben no dice nada...
—Ben... ¡Ben!
—¡Hanny!
La voz de Rubén se escucha lejana, pero sé que está cerca. Escucho los movimientos de varios y siento la humedad que me empieza a recorrer el pecho.
—¡Rubén!
Mi grito se siente ahogado por el dolor en mis costillas y pienso en mi bebé.
E