Entro en el comedor y me los encuentro a esos dos comiendo como cerditos, no entendía como Hanny podía seguir tan tranquila después de haber visto a mi padre, yo no lo estaba y menos después de su adorable “advertencia”.
—Terminaste pronto —me dice, echándose una cucharada de cereal con leche en la boca como si nada hubiera pasado.
—No entiendo cómo puedes estar tranquila, sé que lo escuchaste.
—Claro que lo escuché o crees que no me escondería detrás de la puerta que da al pasillo.
—¿Y no te p