La oficina estaba más silenciosa de lo normal. Oriana intentaba concentrarse, pero su mente seguía atrapada en las visiones recientes. La imagen de su madre, la maldición consumiendo a "ella", todo le daba vueltas en la cabeza. Sentía que estaba cerca de una respuesta, pero no podía unir todas las piezas todavía.
Gabriel, por su parte, intentaba mantener su fachada de CEO imperturbable, pero era evidente para ella que estaba distraído. Cada vez que sus miradas se cruzaban, Oriana podía ver en s