La ceremonia comenzó bajo un cielo completamente despejado. Una suave brisa primaveral hacía danzar los arreglos florales que decoraban el jardín y el delicado aroma de las rosas blancas se mezclaba con el perfume de las flores silvestres que adornaban el altar. Los invitados permanecían de pie contemplando aquella escena que parecía sacada de un cuento de hadas. Después de tantos obstáculos, de tantas lágrimas y de tantos momentos difíciles, por fin había llegado el día con el que todos habían