Gustavo caminaba de un lado a otro con el ceño fruncido, revisando su teléfono cada pocos segundos, como si en cualquier momento fuera a recibir la llamada que cambiaría todo.
Pero no llegaba, la ansiedad le carcomía el pecho, entonces, a lo lejos, el avión de la familia Jones tocó pista.
El sonido de las ruedas contra el asfalto lo hizo detenerse en seco. Sus ojos se fijaron en la aeronave mientras la puerta se abría.
Y entonces la vio.
Katrina bajó primero, envuelta en el abrigo de Gerald, ab