Gustavo volvió a besarla apenas escuchó aquella respuesta. Esta vez el beso fue todavía más profundo, más lento y cargado de deseo. Sus manos rodearon la cintura de Rossy atrayéndola completamente hacia él mientras ella se aferraba a sus hombros sintiendo cómo el corazón le golpeaba el pecho con fuerza.
Nunca nadie la había mirado como Gustavo la miraba.
Nunca nadie la había hecho sentirse deseada de aquella manera tan intensa.
Rossy apenas podía respirar entre beso y beso mientras Gustavo reco