Al llegar al hospital, Gustavo sonreía como si nada hubiera pasado. Llevaba un ramo enorme de rosas y unos pasteles de los sabores favoritos de Rossy, mientras Gisella llevaba un pastel de mango especial para Ismael.
—Creo que sería buena idea tenerlos en la misma sala, así no tenemos que dividirnos.
—Sí, haz los arreglos, Gigi, que los cambien juntos.
—Está bien. Adiós.
Gustavo entró y Gerald estaba ahí contándole sus anécdotas y Rossy sonreía con una tablet en sus manos. Gustavo frunció el ce