Ya era de noche y Marcus masajeaba los pies de Katrina.
—Me cayó muy bien Olivia, es muy dulce —dijo Trina mientras miraba a Marcus sentado frente a ella, masajeando sus pantorrillas con dulzura.
—Y Marcel no deja de hablar de la pequeña Lily. Incluso anda con su pulsera puesta, no se la saca ni para bañarse.
Katrina sonrió.
—Mi pequeño es tan dulce. ¿Qué hablaste con Noah? ¿Llegaron a algun acuerdo?
—Bueno, haremos algunas asociaciones. Como estoy expandiendo mi empresa a París, él está intere